abril 3, 2016
Planificación y desconocimiento territorial para la explotación del Yasuní
Pese al hundimiento de los precios del crudo y la crisis que atraviesa el estado ecuatoriano, la deuda con China apremia, y ello lleva a seguir dando pasos en la explotación del bloque petrolero 43, conocido por la propuesta de dejar el petróleo bajo tierra, la Iniciativa Yasuní-ITT que se derogó en 2013 y llevó a la conformación del movimiento Yasunidos. El decreto de aprobación de la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní (PNY), y área de los Pueblos Indígenas aislados Tagaeri-Taromenane, se efectuó a través de la promesa de que solo el 1×1000 del PNY sería explotado. Lo cual desmentimos como colectivo con distintos estudios (1) – (2) – (3). Es tan geográficamente falaz el argumento del gobierno que un manifiesto elaborado por el colectivo fue firmado por 161 personas vinculadas a los estudios territoriales, de 26 países diferentes, llamado “El 1×1000 no existe en el territorio”.
Dicho mapa, de la Secretaría de Comunicación para la Presidencia, muestra el desconocimiento territorial del Estado (video disponible aquí). La parte iluminada en verde como PNY en el video, es en realidad el Bloque petrolero 31, y la distancia desde el bloque 31 que se muestra como de un kilómetro de distancia al PNY, en realidad son más de 10 kilómetros de distancia desde el bloque 31. Es decir, ni se identifica el polígono del PNY ni se mide bien la distancia. La pregunta es si las mediciones para afirmar que solo se explotará el 1×1000 del PNY se realizan con el mismo grado de exactitud. Anteriormente, Correa dijo que el bloque 31 no estaba dentro del PNY, o desmintió sin ningún sustento estudios a partir de imágenes satelitales que mostraban claramente que se había incumplido el plan de operación al realizarse desbroces mayores a los permitidos en dicho bloque, contiguo al bloque 43-ITT.
Sin embargo, durante la Revolución Ciudadana, el aparato geográfico del Estado se ha robustecido como nunca en la historia, generando una lógica de planificación y aprensión espacial que han llevado la malla territorial del Estado hasta los últimos confines. Disciplinando a las poblaciones y haciendo que los proyectos estratégicos del Estado, que son megaproyectos del capital, hayan tenido un tremendo avance en esta última década. El desconocimiento geográfico que muestra el Estado en el espacio sabatino presidencial no es tal. Por ello, pareciera que hay una doble estrategia que juega a la confusión, en la que las continuas imprecisiones presidenciales tuvieran como propósito generar una nube de medias verdades sobre la explotación del Yasuní para legitimarla. Planificación minuciosa en los escritorios combinada con desconocimiento propagandístico presidencial parecen las dos caras de la moneda de la geografía para la sumisión del Estado a los intereses petroleros y mineros chinos.